Conclusión
El 11 de diciembre de 2007, el Presidente se dirigió a un grupo de funcionarios gubernamentales, dignatarios extranjeros y ciudadanos comunes y corrientes para discutir el problema de los estupefacientes en los Estados Unidos. Han transcurrido casi 6 años desde que él se dirigió a un grupo similar para anunciar la primera Estrategia Nacional para el Control de Drogas de su Administración. Sin embargo, esta vez el Presidente describió no una amenaza creciente sino en retroceso de la misma:
“Gracias a que los estadounidenses adoptamos medidas, hoy hay aproximadamente 860.000 niños menos que consumen drogas que hace 6 años. Porque los estadounidenses adoptamos medidas, porque los activistas de base se pusieron de pie y dijeron ‘Ya no más’, porque las fuerzas de la ley y el orden trabajaron arduamente, nuestras comunidades son más seguras, nuestras familias más fuertes y más niños albergan la esperanza de tener una vida sana y feliz”.
El avance que han logrado los Estados Unidos en la reducción del consumo y el tráfico de drogas es un indicio más de que cuando nuestro país reúne a su recurso más valioso (el pueblo) para hacerle frente a un problema importante, este se puede reducir. Los escépticos y los que abogan por la legalización de las drogas llevan tiempo argumentando que nuestra lucha contra las drogas es inútil pero los resultados demuestran una vez más lo contrario. De hecho, estamos ganando. La disminución de casi el 25 por ciento en el consumo de drogas entre los jóvenes y las perturbaciones importantes a los mercados de la cocaína y la metanfetamina han salvado vidas y fortalecido a nuestro país.
Con respecto a los otros problemas sociales graves (delincuencia, enfermedades y hambre), debemos continuar atacando directamente el problema de la droga en todos los frentes. Sabemos que los narcotraficantes van a reaccionar y responder a nuestros logros y que siempre va a haber una nueva generación de jóvenes estadounidenses, la cual hay que instruir acerca de los terribles riesgos del consumo de drogas y la drogadicción. Teniendo a esta generación en mente es que fijamos las nuevas metas descritas en la introducción de esta Estrategia: una reducción de un 10 por ciento adicional en el consumo de drogas entre los jóvenes, continuar con los exámenes aleatorios para la detección de drogas en alumnos como herramienta de prevención, mayor acceso a servicios de detección sistemáticos e intervención breve, reducción en la desviación a usos paralelos de medicamentos recetados y precursores de la metanfetamina, disminución en la producción de cocaína en la región andina y en el cultivo de la amapola de opio afgana, una reducción en el flujo de drogas que cruza la frontera suroeste y una disminución en la producción y el consumo interno de marihuana. Alcanzar estas metas exigirá una alianza permanente con todos aquellos en el país, que a través de su fuerte labor han producido avances tan significativos para el pueblo de los Estados Unidos en los últimos seis años.
| Previous | Contents | Next |



