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Home | Publications | Estrategia Nacional para el Control de Drogas Informe Anual de 2008 | Capítulo 2: Intervención y Curación de los Consumidores de Drogas en los Estados Unidos

Capítulo 2: Intervención y Curación de los Consumidores de Drogas en los Estados Unidos

Apoyo desde la Detección Sistemática Hasta la Recuperación: Un Proceso Continuo de Atención

A pesar de las últimas reducciones en el consumo de drogas, los estadounidenses continúan consumiendo alcohol en exceso, usando indebidamente fármacos de venta con receta y consumiendo drogas ilícitas. Muchos tienen cierta experiencia con el uso indebido de sustancias y sus efectos devastadores en el individuo, la familia y la comunidad.

Para los millares de estadounidenses que ya sufren trastornos relacionados con el consumo de sustancias, iniciativas a nivel federal como los Programas de Subvenciones Globales para la Prevención y Tratamiento del Abuso de Sustancias y las Subvenciones Discrecionales de la Dirección de Servicios para Abuso de Sustancias y de Salud Mental (SAMHSA) así como la investigación auspiciada por el Instituto Nacional del Abuso de Drogas (NIDA) apoyan esfuerzos estatales y comunitarios para prestar los servicios de tratamiento necesarios que permitan y mantengan la recuperación.

Reconociendo que la adicción a sustancias es una enfermedad tratable y que la recuperación es posible, la Administración ha respaldado programas innovadores y eficaces diseñados para ampliar las opciones de tratamiento, afianzar la prestación de tratamiento y mejorar sus resultados. A través de la detección sistemática para el consumo de sustancias en el sistema médico se brinda servicios a un número mayor de estadounidenses que necesitan intervenciones o tratamiento. La identificación del consumo de sustancias de manera temprana también puede interrumpir el avance de la enfermedad hasta la adicción y reducir la necesidad de tratamiento intenso (proceso costoso y complejo que implica la interacción con consejeros, organismos y servicios profesionales). Como parte del Programa Presidencial de Acceso a la Recuperación, un aporte de casi $400 millones en fondos federales ha permitido todo un espectro de servicios adaptados al individuo, como servicios de apoyo para la recuperación.

La Detección Temprana del Consumo de Drogas Salva Vidas

En la actualidad, hay más de 20 millones de estadounidenses que satisfacen la definición médica de uso indebido o adicción al alcohol y las drogas ilícitas. Esto significa que casi el 10 por ciento de la población estadounidense mayor de 12 años de edad padece un trastorno de adicción a sustancias diagnosticable. Aún así, la gran mayoría de estas personas —más del 94 por ciento— no se da cuenta de que necesita ayuda y no ha procurado obtener tratamiento u otra atención profesional.

Si bien un número importante de consumidores de drogas encajan en el perfil médico de adictos, la mayoría de los consumidores están ubicados en una categoría más amplia de personas cuyo consumo aún no ha llegado al nivel de adicción. A muchos de estos consumidores les podría estar aguardando un accidente o traumatismo grave a la vuelta de la esquina.

Las personas que usan indebidamente fármacos de venta con receta conforman un grupo con frecuencia ignorado que padece problemas de drogadicción no diagnosticados. Muchos creen erroneamente que los medicamentos de venta con receta son inocuos incluso si se consumen para fines no planeados y fuera de los límites y las instrucciones de una receta médica.

Los profesionales de la salud pueden hacer algo para aumentar la concientización y ayudar a millones de estadounidenses con problemas de drogas y alcohol. Se calcula que 180 millones de estadounidenses de 18 años de edad o más consultan a un profesional médico al menos una vez al año. Estas consultas ofrecen una oportunidad muy valiosa para la detección sistemática de problemas de drogas y alcohol. Con unas cuantas preguntas cuidadosamente formuladas en un cuestionario científico, los profesionales médicos pueden informarse plenamente acerca de la vulnerabilidad de un paciente a problemas relacionados con el uso indebido de sustancias.

Herramientas para la Detección Sistemática del Consumo de Drogas

Los profesionales médicos han elaborado una serie de herramientas estándar para la detección sistemática en un intento por ayudar a los médicos y consejeros a determinar la gama completa del consumo de drogas. Se solicita a los pacientes que respondan “sí” o “no” a una serie de preguntas, como por ejemplo:

  • ¿Ha consumido drogas además de las recetadas por razones médicas?
  • ¿Ha usado indebidamente medicamentos de venta con receta?
  • ¿Ha perdido amigos debido a su consumo de drogas?
  • ¿Ha recurrido a alguien para obtener ayuda debido a un problema de drogas?

La detección sistemática oral es una herramienta de diagnóstico simple, administrada en forma de cuestionario en entrevistas personales o en información suministrada por el propio paciente. Esta herramienta puede ser incorporada a la práctica sistemática en los entornos médicos. Si el puntaje en la prueba de detección supera un determinado valor, indicativo de un probable problema de uso indebido de sustancias, el profesional de la salud selecciona el nivel de intensidad para ofrecer asistencia de seguimiento. En el caso de un puntaje que revele un riesgo moderado, la respuesta más pertinente podría ser una “intervención breve”.

Las intervenciones breves son conversaciones motivacionales entre los profesionales y los pacientes en las que no se emiten juicios. El propósito es aumentar los conocimientos de los pacientes sobre su uso indebido de sustancias y las consecuencias, así como ofrecer una estrategia viable para reducir o interrumpir el consumo de drogas. Algunas veces sólo se necesita una conversación bien fundada con un profesional médico para convencer a un paciente que interrumpa el consumo de drogas. Otras veces, una intervención breve es la primera de seis sesiones de seguimiento con el fin de modificar la conducta riesgosa del paciente. Cuando el puntaje se encuentra en la gama que corresponde a adicción, el paciente es referido a un tratamiento especializado más intenso y durante un período de intervención más prolongado.

La Farmacodependencia Llega a la Universidad

A pesar de que estudios sugieren que la adicción a la mayoría de las sustancias está en descenso, el consumo de medicamentos de venta con receta para fines no médicos con potencial toxicógeno por parte de individuos de 18 a 25 años de edad en el último mes aumentó notablemente desde 2002 hasta 2007. Las justificaciones principales del consumo en el caso de los alumnos de universidad son contribuir a la concentración, aumentar el estado de alerta y drogarse. Resulta incluso más preocupante que la mayoría de los adultos jóvenes (dos tercios aproximadamente), por lo general, usa indebidamente fármacos de venta con receta junto con alcohol y drogas ilegales, con lo cual aumenta de manera significante el riesgo de daño físico grave.

La incorporación de la detección sistemática y las intervenciones preventivas en relación con el uso indebido de sustancias en entornos médicos y asistencial de otro tipo sirve para eliminar el estigma de este uso indebido y ofrece una oportunidad para que los profesionales médicos eleven el nivel de concientización sobre el consumo de sustancias y sus posibles efectos en la salud.

SAMHSA y otros organismos federales, organizaciones nacionales como la Asociación Nacional de Directores Estatales de Abuso de Alcohol y Drogas, y expertos en el campo se están asociando para instar a los profesionales médicos a incorporar la detección sistemática y las intervenciones breves contra la adicción a drogas ilícitas y los fármacos de venta con receta en una gama amplia de entornos médicos así como educar a los profesionales médicos sobre asuntos relacionados con el uso indebido de sustancias.

Detección Sistemática e Intervención Breve

En 2003, el Gobierno Federal comenzó a suministrar fondos para apoyar programas de detección sistemática e intervención breve en estados y comunidades tribales mediante acuerdos de cooperación para Detección Sistemática, Intervención Breve y Referido a Tratamiento (SBIRT) administrados por SAMHSA. Hasta diciembre de 2007, se habían evaluado más de 577.436 usuarios en 11 estados. Aproximadamente un 23 por ciento recibió un puntaje que motivó la necesidad de asistencia adicional. De esta cifra, el 15,9 por ciento recibió una intervención breve, el 3,1 por ciento, tratamiento breve contra las drogas y tan sólo el 3,6 por ciento necesitó ser referido a programas especializados de tratamiento por consumo de drogas. Las medidas de resultado del programa federal revelan que la detección sistemática y la intervención breve ayudan a reducir el uso indebido de sustancias y sus consecuencias, tales como consultas a salas de emergencia y a centros de traumatismos, así como muertes. La detección sistemática y las intervenciones breves también aumentan el porcentaje de personas que ingresan al tratamiento especializado, repercuten positivamente en los factores que mejoran la salud en general, incluyendo adelantos en la salud general y mental, empleo, vivienda y la reducción en los arrestos y pueden conferir protección contra el consumo futuro de drogas. La evidencia del programa federal indica que estos resultados persisten incluso 6 meses después de una intervención breve. Además, los análisis de rentabilidad de los programas federales han demostrado la existencia de ahorros netos en los costos de la atención de salud a raíz de la detección sistemática y las intervenciones breves.

Detección Sistemática, Intervención Breve y Sometimiento a Tratamiento en la Ensenada Cook, Alaska

El Consejo Tribal de la Ensenada Cook (CITC) en Anchorage, Alaska, creó Conexiones en la Detección Sistemática, Intervención Breve y Derivación a Tratamiento (Conexiones SBIRT) en asociación con la Fundación Southcentral (SCF) en respuesta al problema en el aumento del uso indebido de sustancias en la región. En todo el estado, el 48 por ciento de las camas para tratamiento del uso indebido de sustancias estaban ocupadas por nativo-aborígenes de Alaska, si bien este grupo étnico representa solamente el 19 por ciento de la población general de Alaska.

Conexiones SBIRT fue financiada con una subvención a cinco años del Centro para Tratamiento del Abuso de Sustancias (CSAT) de SAMHSA, con el propósito de ofrecer intervención para adultos y adolescentes en ambientes tradicionales de atención médica y en lugares de la comunidad en toda el área.

Este es un sistema de detección sistemática utilizado por profesionales de la salud para detectar problemas de uso indebido de sustancias y permitir al individuo recibir asistencia antes del inicio de un problema de adicción más grave. En la evaluación, creada por CITC durante un período de 9 años de trabajo con la población de nativo-aborígen de Alaska en la Ensenada Cook, se formulan preguntas pertinentes y opciones de tratamiento para el entorno cultural indígena. Según la etapa del consumo de sustancias, el programa también brinda intervenciones breves, tratamiento breve y referidos a tratamiento especializado.

Los resultados del programa son impresionantes. Al 13 de noviembre de 2007, de los 20.990 usuarios que recibieron servicios, se evaluó y ofreció comentarios a 15.992. De estos, casi el 15 por ciento fue sometido a una intervención breve, tratamiento breve o derivación a tratamiento especializado. El seguimiento a 6 meses de los que recibieron servicios revela un aumento del 41 por ciento en las tasas de abstinencia.

CITC ha compartido sus muchos logros con la comunidad extendida de aborígenes americanos, como la Nación Cherokee en Oklahoma, y ha presentado los resultados a diversas audiencias en el extranjero. Conexiones SBIRT no solo influye positivamente en su propia comunidad sino que también sirve de modelo para las comunidades nacionales e internacionales.

Los fondos federales suministrados por SAMHSA también ayudan a las instituciones de educación terciaria y a las universidades a identificar a adultos jóvenes en riesgo de consumo de sustancias y trastornos de salud mental. Desde 2005, se han concedido subvenciones para el Fortalecimiento de la Capacidad Específica para la Detección Sistemática y las Intervenciones Breves en Campus (TCE-SBI) a 12 instituciones de educación terciaria y universidades. Los beneficiarios de estas subvenciones varian en cuanto al entorno, la población y el modelo operativo. Por ejemplo, Bristol Community College (BCC) en Fall River, Massachusetts, decidió agregar preguntas de una herramienta existente para la evaluación sistemática de la salud mental a sus actividades para la prevención del abuso de las drogas y el alcohol en los campus universitarios. BCC es una institución educativa pública a nivel terciario de la comunidad para alumnos que residen en la zona con una población estudiantil de casi 21.000. Los residentes de Fall River pueden ingresar a programas de tratamiento financiados con fondos públicos a mas del doble del promedio de tasa para otras comunidades de Massachusetts. Los alumnos con resultados positivos de la detección son sometidos a una intervención breve y se les refiere a servicios pertinentes cuando la evaluación determina que necesitan tratamiento más intensivo o tratamiento de problemas de comportamiento o de salud.

Estas subvenciones identifican los problemas específicos del uso indebido de sustancias y asuntos relacionados de la salud mental en un campus determinado de manera que los establecimientos educativos puedan responder a las necesidades de sus alumnos. Al igual que los análisis aleatorios para la detección de drogas, la detección sistemática puede ser útil también para identificar alumnos que usan indebidamente fármacos de venta con receta, problema creciente en este grupo de edad. Los modelos creados con las subvenciones TCE-SBI son prácticos y podrían tener un efecto apreciable en el bienestar mental y físico de los jóvenes adultos del país.

Educación Médica Contra el Abuso de Sustancias Controladas

En diciembre de 2004, la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas (ONDCP) auspició una Conferencia de Liderazgo en la Educación Médica acerca del Uso Indebido de Sustancias. La conferencia reunió líderes de organizaciones del sector privado, organismos federales, entes médicos organizados así como reguladores y certificadores con el propósito de discutir maneras para mejorar la capacitación de médicos en cuanto a la prevención, el diagnóstico y el manjeo de los trastornos relacionados con el consumo de alcohol y drogas, así como el uso indebido de fármacos de venta con receta.

La conferencia fue auspiciada conjuntamente por el Centro para el Tratamiento del Abuso de Sustancias de SAMHSA, el Instituto Nacional sobre Abuso del Alcohol y Alcoholismo y NIDA y cubrieron temas tales como el aumento de la capacitación –actualmente limitada- que reciben los médicos para el diagnóstico, la administración y la ciencia subyacente de la adicción, la manera de superar las actitudes de los médicos sobre los trastornos originados por el consumo de sustancias y los pacientes que los sufren, así como la eficacia de los protocolos de tratamiento. Los participantes en la conferencia identificaron varias estrategias científicas para responder a estas cuestiones, incluyendo la formulación de programas educativos, protocolos y directrices clínicas.

Una segunda Conferencia de Liderazgo, llevada a cabo en 2006, revisó los avances realizados para alcanzar los objetivos establecidos durante la primera conferencia y centró la atención en dos prioridades claves: Inclusión de la comunidad científica en la detección sistemática y las intervenciones breves así como la prevalencia del uso indebido de fármacos de venta con receta. Este exitoso seminario produjo una serie de recomendaciones sobre la respuesta médica necesaria para incorporar la detección sistemática y la intervención breve como medicina preventiva y afrontar el uso indebido de fármacos de venta con receta.

En enero de 2008, la ONDCP auspició una tercera Conferencia de Liderzago para abordar los temas de la sostenibilidad y la institucionalización de la detección sistemática y las intervenciones breves así como la promoción y la aceptación de nuevos códigos de atención médica para estos procedimientos.

Los cambios en los procedimientos de reembolso son algunos de los logros más importantes de estas colaboraciones.

En enero de 2007, los Centros para Servicios de Medicaid y Medicare (CMS) adoptaron nuevos códigos de procedimiento en el Sistema de Codificación para los Procedimientos Comunes en Atención de la Salud (HCPCS) para la detección sistemática y las intervenciones breves. Con estos códigos, se posibilita el reembolso en los planes estatales de Medicaid de las solicitudes de pago de gastos médicos para estos servicios. CMS está educando a los estados sobre la importancia de ofrecer estos servicios y anunció también códigos “G” reembolsables para análisis de consumo de alcohol y drogas e intervención breve.

La Junta de la Asociación Médica Estadounidense también adoptó códigos para la detección sistemática y la intervención breve que entraron en vigencia en enero de 2008. El Plan de Prestaciones de Salud de la Asociación Nacional de Carteros aprobó la codificación para estos servicios y acepta los códigos de HCPCS como un gasto cubierto para empleados elegibles inscritos en su plan.

El apoyo para la detección sistemática y la intervención breve en la comunidad médica refleja una concientización cada vez más acentuada de la importancia de tratar el consumo de sustancias. En 2007, el Consejo de Acreditación para la Educación Médica Continua, organización que acredita a los proveedores de cursos en educación médica continua (CME) en los Estados Unidos, utilizó el concepto de detección sistemática e intervención breve para ilustrar sus nuevos requisitos para los cursos. Por otra parte, la Federación de Juntas Médicas Estatales y la Asociación Médica Estadounidense han adoptado políticas dirigidas a educar a los profesionales médicos sobre la detección sistemática y las intervenciones breves así como el uso indebido de fármacos de venta con receta.

Figura 13. Estados con Subvenciones de Acceso a
la Recuperación (ATR) a Septiembre de 2007

Figura 13. Estados con Subvenciones de Acceso a la Recuperación (ATR) a Septiembre de 2007
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Figura 14. Resultados por Usuario de ATR en el Período
2005-2007

Figura 14. Resultados por Usuario de ATR en el Período 2005-2007
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La detección sistemática también es un componente integral del Sistema de Salud del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) de los Estados Unidos. El Servicio de Salud Indígena ha iniciado un programa para instruir a todos sus centros de atención de la salud sobre la detección sistemática y las intervenciones breves.

La aceptación a nivel nacional de la detección y las intervenciones breves, en una gama de entornos de la atención médica, puede ayudarnos a entender mejor la toxicomanía, su tratamiento y la manera en que se prestan los servicios de tratamiento.

Interrupción del Ciclo de la Adicción: Continuidad de la Recuperación

A través de la detección sistemática se identifica a un gran grupo de estadounidenses vulnerables a trastornos relacionados con la toxicomanía, en especial los que no conocen o son renuentes a reconocer las consecuencias de su conducta de consumo de drogas. En el caso de los individuos referidos a servicios de tratamiento especializados, ya sea como resultado de la detección sistemática, por complicaciones con el sistema de justicia penal, o por su propia iniciativa, la Administración está participando en iniciativas específicas para suministrar servicios a poblaciones subatendidas y aumentar el número de vacantes para tratamiento, proveedores y modalidades.

El Presidente lanzó Acceso a la Recuperación en el discurso sobre el Estado de la Unión en 2003, como reflejo de su preocupación sobre el tratamiento de los estadounidenses cuya “lucha contra las drogas es una lucha por sus propias vidas”. A partir de 2004, el Congreso asignó casi $98 millones anuales en el curso de 3 años para las primeras subvenciones de ATR en 14 estados y una organización tribal.

Mediante ATR se amplía la capacidad para tratamiento del uso indebido de sustancias, se propician opciones en vías para la recuperación y servicios, se aumenta el número y los tipos de proveedores, se usan sistemas de abonos para permitir que los usuarios tengan mayor ingerencia en la formulación de sus planes de tratamiento y se vincula el tratamiento clínico con servicios importantes de apoyo a la recuperación, tales como servicios de guarderías, transporte y servicios de mentores. Al 30 de septiembre de 2007, más de 190.000 personas con trastornos relacionados con el consumo de sustancias han recibido servicios de tratamiento clínico o apoyo para la recuperación a través de ATR, con lo cual se superó la meta de 125.000 en 3 años. Aproximadamente el 65 por ciento de los usuarios cuyos datos sobre el estado y el alta están disponibles, han recibido servicios de apoyo a la recuperación, los cuales son esenciales para la recuperación pero no se financian generalmente a través de la subvención global para la prevención y el tratamiento del uso indebido de sustancias (SAPT).

The Next Door, Nashville, Tennessee

El programa de ATR del Departamento de Salud de Tennessee, diseñado y financiado inicialmente para el tratamiento de 8.250 pacientes en 3 años, ha tratado a más de 13.000 habitantes de Tennessee con problemas de adicción.

El Comisionado de Salud, doctor Kenneth S. Robinson, expresó que “la ayuda de los proveedores médicos en todo el estado ha permitido que ATR llegara a más personas de lo previsto, con lo cual un número menor de habitantes del estado están luchando contra la adicción”.

Uno de estos proveedores es “The Next Door” (La Siguiente Puerta), organización religiosa con sede en Nashville. El programa de residencia temporal, orientación y clases sobre preparación para la vida activa fue diseñado con el propósito de ayudar a la mujer recientemente excarcelada a solucionar sus necesidades físicas, espirituales, emocionales y de la vida cotidiana. Según las estadísticas, casi el 60 por ciento de las ex-delincuentes en el área central de Tennessee regresarán a prisión dentro del primer año tras su liberación. La misión de The Next Door es interrumpir ese ciclo.

Desde mayo de 2004, más de 350 mujeres han participado en un plan de estudios semestral diseñado para prepararlas para la vida independiente y para crear y mantener familias estables. El plan ofrece un entorno seguro y protegido para un máximo de 52 participantes que son referidas desde prisiones, centros de rehabilitación, tribunales de drogas o que carecen de hogar. Las participantes en el programa establecen un plan de vida, se les asigna un consejero, director de caso, orientación grupal, preparación laboral en el lugar, formación informática y para el Título General de Equivalencias (Bachillerato) (GED) y buscan un empleo.

En junio de 2007, el zar de la lucha antidrogas de los Estados Unidos, John Walters, y el alcalde de Nashville, Bill Purcell, se sumaron a la señora Ramie Siler, entre otros, con motivo de la inauguración de la Comunidad para la Recuperación de la Libertad del Programa The Next Door, en la cual se brinda alojamiento asequible, a largo plazo, y servicios para mujeres y sus niños en un edificio que otrora estuvo plagado de actividad de drogas. En el evento, la señora Siler, quien fue rehabilitada en este programa y ahora se desempeña a tiempo completo como directora de casos en el centro, hizo referencia a sus experiencias en el tratamiento del uso indebido de sustancias. Según ella, el informe en The Tennessean (28 de mayo de 2007), “The Next Door hizo realidad mi futuro. Me ayudó a restablecer mi vida”.

“Acceso a la Recuperación ha sido un catalizador para la transformación en la vida de nuestros residentes. Resulta impresionante observar a una mujer darse cuenta de que hay esperanza después de un pasado de adicción”, expresó Linda Leathers, Directora Ejecutiva de The Next Door. “La mujer comienza a ver un futuro promisorio. Acceso a la Recuperación la ayuda a creer una vez más que la vida puede ser diferente”.

El programa de subvenciones administrado por SAMHSA le permite a los estados y a las organizaciones tribales adaptar los programas para satisfacer las necesidades primarias de tratamiento. En Texas, se ha utilizado ATR para trabajar con los sectores de la población que han tenido complicaciones con la justicia penal del estado, que por lo general ha estado subatendida en el área de los servicios de tratamiento por drogadicción. Tennessee ha utilizado sus fondos de ATR para concentrarse en individuos principalmente adictos a la metanfetamina. Con el componente de abonos del programa, mediante el cual se confiere un nivel sin precedentes de flexibilidad para que los individuos escojan entre proveedores idóneos de tratamiento clínico y apoyo a la recuperación, se permite a los estadounidenses participar activamente en su recuperación y contribuir a tasas más elevadas de retención y finalización del tratamiento.

Como resultado de ATR, los estados y las organizaciones tribales han ampliado el número de proveedores de tratamiento y servicios de apoyo a la recuperación. Las organizaciones religiosas, que por lo general no reciben financiamiento de los gobiernos estatales para tratamiento de las toxicomanías, han recibido aproximadamente el 32 porciento de los fondos de ATR. Estas organizaciones ofrecen un enfoque singular y humanitario a las personas necesitadas.

En 2007, con financiamiento continuo para el programa de ATR, la Administración anunció nuevas subvenciones, que ampliaron el número de beneficiarios a 24. Los fondos para las subvenciones en el año fiscal 2007 alcanzan un total de $98 millones, de los cuales $25 millones están destinados a actividades de lucha contra la metanfetamina. La nueva meta para 3 años es de 160.000 usuarios atendidos. Estas subvenciones seguirán transformando y ampliando el sistema de tratamiento, con lo cual ayudarán a los estadounidenses que luchan contra la adicción a reconstruir sus vidas.

Tratamiento de Trastornos Concomitantes

El uso indebido de sustancias y los trastornos de salud mental concomitantes son más comunes de lo que piensan la mayoría de los consejeros profesionales, el personal médico o el público en general. Los proveedores por lo general informan que de un 50 por ciento a un 75 por ciento de los pacientes en programas para el tratamiento de la toxicomanía padecen una enfermedad mental concomitante, mientras que del 20 por ciento al 25 por ciento de los tratados en entornos de salud metal sufren un problema concomitante de uso indebido de sustancias. Con frecuencia, las personas con trastornos concomitantes reciben tratamiento secuencial o paralelo de los sistemas de servicios de toxicomanía y salud mental tradicionalmente separados. En muchos casos estas personas no reciben tratamiento de ninguna índole.

En estudios de salud mental y toxicomanía se ha demostrado que el tratamiento integrado logra retener en tratamiento a individuos con trastornos concomitantes, con lo cual se reducen los trastornos por el abuso indebido de sustancias y síntomas mitigantes de los trastornos mentales.

La Marihuana y la Salud Mental

A pesar de que el consumo de marihuana está mermando entre los adolescentes, esta es la droga ilegal consumida más comúnmente en los Estados Unidos. Nuevas investigaciones indican que el consumo de marihuana está asociado con un mayor riesgo de problemas de salud mental como la depresión, tendencias suicidas y esquizofrenia. Una de cada cuatro personas podría tener genes que quintuplican la posibilidad de que la marihuana desencadene trastornos sicóticos.

NIDA realizó un análisis a largo plazo de la potencia de la marihuana en el que se reveló también un aumento sustancial en las últimas dos décadas. De acuerdo con los datos más recientes de las muestras de marihuana, la cantidad media de Delta-9-Tetrahidrocannabinol, o THC en las muestras incautadas, ha aumentado más de dos veces desde 1983. El incremento en la potencia podría llevar a un alza en las admisiones para tratamiento por consumo de marihuana y podría empeorar las implicaciones del consumo para la salud mental. En la Serie de Datos Sobre Episodios de Tratamiento (TEDS) se reporta un alza del 164 por ciento en las admisiones por consumo de marihuana desde 1992, y la Red de Alerta sobre el Abuso de Drogas (DAWN) ha determinado que las menciones de marihuana en las salas de emergencia aumentó a nivel nacional de 45.000 en 1995 a 119.000 en 2002.

Científicos, médicos, educadores, orientadores, especialistas en prevención y tratamiento, entre otros, están trabajando para poner al descubierto los cambios físicos, mentales y de conducta adversos a raíz del consumo de marihuana.

Centro Unido Comunitario (UCC), Milwaukee, Wisconsin

En los últimos 3 años, Acceso a la Recuperación ha suministrado fondos al Programa Wisconsin Respalda la Opción para la Recuperación de Todos del Condado de Milwaukee (WISER Choice), en el cual se hace especial enfasis en las familias con hijos y en poblaciones específicas con problemas con la justicia penal. Uno de los prestadores de WISER Choice es el Centro Unido Comunitario (UCC).

UCC fue establecido en 1970 y realiza actividades para la población hispana del sur de Milwaukee con tratamiento en el hogar para personas que padecen problemas de uso indebido de sustancias. Los programas en los ámbitos de la educación, las artes culturales, la recreación, los servicios de salud y humanos así como el desarrollo de la comunidad apoyan a casi 20.000 personas por año. UCC ayuda a los usuarios a alcanzar su potencial mediante el enfoque en el patrimonio cultural como una manera de fortalecer la formación personal.

“Se trata de uno de los mejores modelos de desarrollo de la comunidad y alianza entre generaciones”, explica Libby Burmaster, superintendente estatal de instrucción pública, según se informa en The Capital Times (6 de septiembre de 2007). “No es inusual que los niños vayan por un pasillo a recibir clases particulares impartidas por una persona de la tercera edad o ver a cuatro generaciones de una familia que siguen cuatro direcciones diferentes en el establecimiento.”

En 1979 UCC fundó su Departamento de Servicios Humanos en respuesta a necesidades cada vez más acentuadas de programas bilingües y culturalmente competentes para los hispanos y otros que luchan con problemas de alcohol y uso indebido de drogas. Ricardo Diaz, Director Ejecutivo de UCC, explica: “El organismo ha crecido como resultado de algunas soluciones prácticas a problemas sociales reales y percibidos. Con el crecimiento ha llegado la vitalidad, una actitud dinámica. Hay un gran interés en la familia y en mantenerla unida”.

Recientemente, SAMHSA concedió aproximadamente $14,5 millones a Wisconsin en el lapso de 3 años para continuar su programa sumamente exitoso de Acceso a la Recuperación en el Condado de Milwaukee. Los objetivos incluyen un aumento del 38 porciento en el número de usuarios atendidos. Por otra parte, el alcance de la población con problemas con la justicia penal atendida comprenderá el proceso correccional completo.

En respuesta al Informe de la Comisión Presidencial Nueva Libertad para la Salud Mental, el cual recomienda la detección sistemática para los trastornos concomitantes mentales y de uso indebido de sustancias y la vinculación de estrategias integradas de tratamiento, la Administración de Veteranos (VA) debe llevar a cabo exámenes anuales para la detección de la depresión, el trastorno de estrés postraumático y el uso indebido de sustancias así como crear instrumentos autoadministrables para la detección sistemática.

Desde marzo de 2003, el Centro Médico de VA en Filadelfia y sus consultorios pueden referir a pacientes con depresión comprobada para evaluación adicional a un Laboratorio de Salud del Comportamiento (BHL). Estos laboratorios tienen sede en prácticamente 30 sitios de la VA en los que se presta asistencia médica y se planea la expansión de los mismos. Las evaluaciones incluyen la determinación del consumo de alcohol y drogas y un diagnóstico de trastornos psiquiátricos actuales así como clasificaciones de la gravedad de los mismos. Los pacientes en quienes se han identificado problemas graves de salud mental o consumo de sustancias son automáticamente derivados a tratamiento.

Con la vigencia de esta intervención, BHL provee una oportunidad para educar a los profesionales de atención primaria acerca de la detección y el tratamiento de la depresión y otros trastornos psiquiátricos.

El modelo de BHL es una herramienta especialmente valiosa para ayudar a los veteranos adictos a recibir atención por el uso indebido de fármacos de venta con receta o drogas ilícitas. Con este enfoque amplio se ofrece un método práctico, de bajo costo para evaluar, vigilar y tratar a los pacientes identificados en atención primaria con necesidades de atención para la salud mental y el uso indebido de sustancias.

Una Oportunidad de Curación: Tratamiento de Infractores Adictos

Para muchos estadounidenses, el uso indebido de sustancias puede llevar a problemas con el sistema de justicia penal. En 2004, el 32 por ciento de los prisioneros estatales y el 26 por ciento de los prisioneros federales informaron que habían cometido delitos en estado de drogadicción, por lo cual un componente importante de la estrategia nacional de curación es el establecimiento de un vínculo entre los delincuentes y el tratamiento por uso indebido de sustancias a través de los tribunales de drogas, durante el encarcelamiento o después de su reintegración a la comunidad.

Para los infractores de drogas no violentos cuyo problema subyacente es el consumo de sustancias, los tribunales para tratamiento para el consumo de drogas combinan el poder del sistema judicial con servicios de tratamiento eficaces dirigidos a interrumpir el ciclo de conducta delictiva, consumo de alcohol y drogas, abuso y descuido del niño y encarcelamiento. Las tareas investigativas realizadas por el tribunal de drogas a través de una década indican que la tasa delictiva es reducida al disminuir las tasas de arrestos repetidos y condenas, se mejoran los resultados del tratamiento por uso indebido de sustancias, se vuelve a unir a familias y se produce también un rendimiento evaluable en función de los costos.

Lecciones Aprendidas a Través de los Tribunales de Drogas de California y la Proposición 36

Las comunidades en el país saben por experiencia que los tribunales para tratar la drogadicción funcionan. Incentivos positivos, como servicios de tratamiento y orientación sobre el uso indebido de sustancias, son motivadores importantes para la participación en estos tribunales. Las tasas de recidiva bajan marcadamente cuando estas iniciativas se combinan con la vigilancia del consumo de drogas por medio de exámenes y la posibilidad de sanciones ante la reanudación del consumo. Si bien este enfoque de “mano dura” ha demostrado una y otra vez que funciona, algunos programas para tratamiento no utilizan todas las herramientas a su alcance, descuidando así la posibilidad de ayudar a tantos drogadictos en problemas como fuese posible.

En California, en virtud de la Proposición 36, referendo estatal aprobado por los ciudadanos, muchas personas recibieron y se beneficiaron del tratamiento que necesitaban. No obstante, el programa podría haber tenido una repercusión incluso mayor si el sistema hubiese incluido sanciones razonables y mejor rendición de cuentas. Lamentablemente, el 25 por ciento de los delincuentes penales referidos para recibir servicios en virtud de la Proposición 36 nunca se presentó para comenzar el tratamiento. Además, la tasa de recidiva para los que finalizaron un curso de tratamiento fue decepcionante. La tasa general de éxito para el tratamiento de la drogadicción según la Proposición 36 —definida como porcentaje de participantes que concurrieron para recibir tratamiento y no sufrieron recidiva durante al menos 30 meses— fue simplemente del 14 por ciento. En cambio, los tribunales de drogas californianos tuvieron un índice de éxito del 42 por ciento —el triple de lo establecido bajo la Proposición 36— con una norma mucho más rigurosa de 48 meses sin arresto para todo tipo de delitos.

Estos resultados sugieren que las sanciones razonables y la rendición de cuentas, como las dispuestas por los tribunales de drogas, son clave para el tratamiento satisfactorio de infractores toxicómanos. Sería conveniente que los electores de California, incluso los defensores de la legalización de las drogas que propiciaron la Proposición 36, reconsideraran cómo pueden ayudar de manera eficaz y humanitaria a los que luchan contra la drogadicción en el estado. Claramente, incluso en los tribunales para tratar la drogadicción, la recidiva es considerable, lo cual demuestra la gran dificultad que tienen muchos individuos para interrumpir el ciclo de uso indebido de drogas y la conducta delictiva. Estos ciudadanos, muchos con problemas de adicción de largo plazo que han tenido consecuencias terribles para ellos mismos y sus familias, merecen la mejor asistencia que la nación pueda ofrecer. Muchos en el país ya se han beneficiado de este tipo de asistencia ofrecida por los tribunales de drogas y estrategias equilibradas similares.

En un estudio reciente realizado en el Condado de Suffolk, Massachusetts, se determinó que los participantes en el tribunal de drogas, en comparación con personas en libertad probatoria, tenían una probabilidad del 13 por ciento menor de volver a ser arrestados, el 34 por ciento menor de volver a ser condenados y el 24 por ciento menor de ser encarcelados nuevamente.

De manera congruente con los efectos en las tasas de delincuencia, los tribunales de drogas han demostrado su eficiencia en relación a los costos operativos de los mismos. En un análisis realizado en el estado de Washington se concluyó que los tribunales de drogas utilizan en promedio $4.333 por usuario pero ahorran $4.705 a los contribuyentes y $4.395 a las posibles víctimas de delitos, con lo cual se produce una rentabilidad neta de $4.767 por cliente. En un análisis en California se concluyó que los tribunales de drogas cuestan en promedio casi $3.000 por usuario pero ahorran en promedio $11.000 por usuario a un largo plazo.

Desde 1995, la Oficina de Programas de Justicia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha suministrado subvenciones para financiar la planificación, la implementación y el mejoramiento de los tribunales de drogas para tratamiento juvenil, adulto, familiar y tribal en todo el país. En la actualidad, hay más de 2.000 tribunales de este tipo en funcionamiento, y otros están en vías desarrollo. Dado que el número de tribunales de drogas para tratamiento algunas veces supera la capacidad asistencial, las subvenciones federales suministradas a través de los Tribunales de Drogas para Tratamiento Familiar y Juvenil de SAMHSA/CSAT ayudan a superar la brecha de tratamiento por medio de su apoyo a las iniciativas de expansión o ampliación de los servicios de tratamiento ofrecidos en los tribunales de drogas. El programa de Tribunales de Drogas para Tratamiento Familiar y Juvenil funciona desde el año fiscal 2002.

A fin de coordinar las iniciativas federales de la justicia penal para tratamiento, como los tribunales de drogas, SAMHSA y la Dirección de Asistencia a la Justicia (BJA, por sus siglas en inglés) del Departamento de Justicia han establecido acuerdos interinstitucionales y memorandos de entendimiento y han intercambiado información a fin de eliminar la repetición y aumentar las actividades de asistencia técnica y capacitación, así como utilizar los conocimientos especializados de la Asociación Nacional de Profesionales de los Tribunales de Drogas (NADCP) y el Instituto Nacional de Tribunales de Drogas (NDCI). SAMHSA, BJA y NDCI también están ayudando a informar sobre el modelo de tribunales de drogas, aumentar el número de tribunales de drogas sin respaldo federal y promover la implementación sistemática de prácticas científicas que puedan homologar los protocolos de tratamiento y mejorar los resultados del tratamiento.

A manera de reconocimiento del éxito de los tribunales para tratar la drogadicción en el ámbito de los efectos crónicos, agudos y a largo plazo del uso indebido de drogas, la Administración solicitó recursos en el año fiscal 2008 para estos tribunales como parte del financiamiento general para actividades de la justicia penal de SAMHSA. Este financiamiento aumentará la capacidad de tratamiento mediante el apoyo a servicios de tratamiento y conclusión, administración de casos, análisis para la detección de drogas y la coordinación de programas, que son elementos esenciales para la recuperación del consumidor de drogas.

A nivel mundial, las naciones están adoptando la estrategia de los tribunales de drogas a fin de prestar eficazmente tratamiento a aquellos individuos que están bajo la supervisión de la justicia penal. A la fecha, otros 10 países han instituido tribunales de drogas y muchos otros planifican hacerlo. Año tras año aumenta el número de participantes internacionales que asisten a la Conferencia Anual de Capacitación de NADCP. En la reunión de junio de 2006, celebrada en Washington, D.C., participaron representantes de Inglaterra, Irlanda, Escocia, Chile, las Islas Vírgenes Británicas, Canadá, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la Organización de los Estados Americanos y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen. La ONDCP está trabajando con socios a nivel mundial para ampliar aún más la participación internacional en 2008.

A fin de difundir los logros en investigación relacionados con el tratamiento de los infractores adictos y comenzar a efectuar un cambio en todo el sistema, en julio de 2006 NIDA publicó Principles of Drug Abuse Treatment for Criminal Justice Populations [Principios del tratamiento de la drogadicción para poblaciones con problemas con la justicia penal]. En la publicación se presenta el concepto de la adicción como una enfermedad cerebral y la importancia de tratarla como tal, haciendo hincapié en la necesidad de estrategias adaptadas que incluyan tratamientos del comportamiento, medicamentos y consideración de otras enfermedades mentales y físicas. El mensaje clave es que el tratamiento funciona, reduce el uso indebido de drogas, la recaída en el delito y la recidiva de la adicción.

Tribunal para Tratar la Drogadicción en la Familia, Condado de Yellowstone, Montana

En 2001, el Condado de Yellowstone, en Montana, estableció el Tribunal para Tratar la Drogadicción Familiar en el Condado de Yellowstone (YCFDTC). Como un programa de índole voluntaria que supera la brecha entre la protección tradicional de la infancia, los sistemas de tribunales y el tratamiento, YCFDTC trabaja con un máximo de 20 padres no violentos adictos a las drogas o el alcohol y con sus hijos.

A través de YCFDTC se solicita a los padres que examinen su camino hacia la adicción y que consideren seriamente las consecuencias de sus acciones en sí mismos, la comunidad y, lo más importante, sus hijos. YCFDTC es un programa muy estructurado, de cuatro fases de tratamiento, el cual incluye programas de autoayuda, programas para tratamiento grupal e individual y orientación, exámenes aleatorios frecuentes para la detección de drogas, programas para enseñanza de la tarea de ser padres, capacitación para enfrentar la vida e interacción sistemática con el juez y el grupo de manejo de casos. YCFDTC está diseñado para durar al menos 12 meses pero no hay una graduación “automática” del programa, el período promedio de tratamiento es 16,25 meses.

Los usuarios participan activamente en programas que modificarán la manera en que viven y les enseña a ser responsables de sus decisiones. La jueza Susan P. Watters suele decir a los usuarios: “Deseamos que tengan éxito y estaremos a su lado para apoyarlos y hacerlos responsables. Pero ustedes son los que tienen que introducir los cambios y trabajar arduamente. No podemos hacerlo por ustedes.”

La experiencia con los adictos a la metanfetamina ha demostrado que la recuperación es viable si se enfatiza el estado de sobriedad, la intervención farmacológica para toda depresión y ansiedad relacionadas que surgen con la sobriedad y el establecimiento de rutinas. Casi 8 meses después de iniciado el programa, YCFDTC puede comenzar a concentrarse en cuestiones como educación, empleos y actitudes de padres formalizadas. Los usuarios se someten a análisis para la detección de drogas a una tasa alta —casi 20 veces por mes de manera aleatoria—y se les administra rehabilitación cognitiva según sus necesidades. A los niños se les provee servicios que relacionados con sus necesidades de desarrollo y al cabo de 12 meses la mayoría ya se encuentra nuevamente encaminada desde el punto de vista del desarrollo.

A fin de que los usuarios se gradúen y recuperen la custodia de sus hijos, estos deben tomar ciertas medidas positivas para dejar de consumir drogas y aprender a ser padres seguros a cargo de la crianza. En promedio, se devuelve a los padres la custodia de sus hijos a los diez meses del ingreso a YCFDTC. Incluso después de la graduación del programa, se vigila a los padres durante un período mínimo de tres meses a fin de garantizar que estén suministrando la atención adecuada a sus hijos y se insta a los graduados a permanecer en contacto con miembros del equipo para accesar servicios luego de su graduación. En YCFDTC , los logros de padres e hijos prueban positivamente que el apoyo adecuado permite la recuperación completa de la drogadicción y el uso indebido de la metanfetamina.

Figura 15. El número de tribunales de drogas sigue
aumentando a nivel nacional (1989-2007)

Figura 15. El número de tribunales de drogas sigue aumentando a nivel nacional (1989-2007)
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Comprendiendo la Adicción

NIDA desempeña una función crítica para ayudar a crear estrategias científicas eficaces para la prevención y el tratamiento. En apoyo a esta iniciativa, la Administración ha solicitado cerca de $6.000 millones al Congreso desde el año fiscal 2003. Durante este período, se ha avanzado mucho en la comprensión de la manera en que las drogas enervantes afectan el cerebro y el comportamiento, incluyendo las funciones que desempeñan la genética, el medio ambiente, la edad, el género y otros factores. La comprensión de estas funciones puede ser útil para diseñar estrategias más eficaces de prevención y tratamiento.

Los científicos especializados en neurología han estado probando y mejorando nuevas estrategias que permitan aprovechar el poder de la genética para comprender, prevenir y tratar la adicción. Investigadores del Programa de Investigación Interna de NIDA han demostrado la eficacia de usar un método poderoso para identificar genes que determinen la predisposición de una persona al uso indebido de sustancias y la adicción.

Los resultados de las detecciones sistemáticas en muestras de ADN de personas que consumen indebidamente sustancias de manera acentuada revelaron que hasta 38 genes pueden desempeñar una función en este problema. La identificación de los posibles genes en cuanto a la vulnerabilidad al uso indebido de sustancias permite a los científicos contar con información inédita sobre la manera en que las personas pueden ser vulnerables a la adicción desde el punto de vista biológico.

Metanfetamina: Investigación para la Recuperación

La metanfetamina sigue asolando a comunidades en todo el país. No obstante, como resultado de la experiencia con la recuperación individual, ahora entendemos mejor las consecuencias del uso indebido de la metanfetamina así como la manera de prevenirlo y tratarlo.

Los investigadores de NIDA demostraron recientemente que los programas universales para la prevención del uso indebido de sustancias que se centran en el fortalecimiento familiar y el mejoramiento de las destrezas para afrontar la vida pueden reducir apreciablemente el uso indebido de la metanfetamina entre los jóvenes en zonas rurales, incluso 6 años después de la intervención.

Para los que están paralizados por la adicción a la metanfetamina, NIDA busca también estrategias terapéuticas, como medicamentos y tratamientos del comportamiento. En un estudio reciente a través de la Red Nacional de Ensayos Clínicos sobre el Uso Indebido de Drogas (CTN) se reveló que un tratamiento del comportamiento conocido como Incentivos Motivacionales para Afianzamiento de la Recuperación del Uso Indebido de Drogas (MIEDAR) retiene eficazmente a los pacientes en tratamiento y logra la abstinencia continua en relación con la metanfetamina. A partir de los resultados positivos y las lecciones aprendidas de este estudio, NIDA (mediante su Iniciativa de Combinación en colaboración con SAMHSA) publicó recientemente una serie de herramientas titulada Propiciar la concientización sobre los incentivos motivacionales, que incluye un video, presentaciones, muestras de materiales y recursos adicionales para informar a los profesionales sobre enfoques satisfactorios en el uso de incentivos motivacionales.

Otras prácticas científicas que NIDA y SAMHSA identificaron como eficaces en cuanto al tratamiento de la dependencia de la metanfetamina incluyen el Modelo de Matrices, el Refuerzo Comunitario y el Tratamiento de Día con el Manejo de Sucesos Imprevistos durante la abstinencia. En estos modelos se reconoce la importancia de la retención y se aprovecha la esperanza y la flexibilidad del individuo sin emitir juicios.

La investigación que respalda NIDA también contribuye a avances en el tratamiento. Los descubrimientos clave acerca de la inocuidad y la eficacia de medicamentos como buprenorfina para el tratamiento de la adicción a opiáceos han ayudado a millares de consumidores de heroína a reducir el deseo de consumir opiáceos. La investigación sobre la manera en que la marihuana afecta el cerebro y el cuerpo ha mejorado la comprensión de los peligros de esta droga, así como el desarrollo de la elaboración de sustancias químicas sintéticas con el potencial terapéutico para dirigirse a las áreas del cerebro y el cuerpo afectadas por THC, el componente más activo de la marihuana.

Las drogas enervantes afectan poderosamente la conducta humana a través de sus acciones en el cerebro. Una estrategia que evite el ingreso de la droga al cerebro podría albergar una posibilidad enorme para el tratamiento de la adicción. La inmunización lograría esta meta con el “bloqueo” químico de las drogas cuando se encuentran en el torrente sanguíneo, con lo cual se impediría el ingreso al cerebro. Hace siete años, NIDA tomó este concepto y, en colaboración con una empresa farmacéutica, decidió prestar su apoyo a una vacuna contra la nicotina . En los primeros estudios se determina que es inocua y capaz de generar anticuerpos bloqueantes del ingreso de la nicotina al cerebro. Los resultados actuales muestran que la vacuna ayudó a evitar la recaída en el tabaquismo durante 2 meses en casi un cuarto de los participantes en el estudio.

Se utilizó el mismo enfoque para la adicción a la cocaína, con un pequeño ensayo clínico en el que se sugirió su inocuidad y carácter promisorio. NIDA avala también la formulación potencial de vacunas para tratar la adicción a la metanfetamina. El apoyo a esta investigación es parte del compromiso ininterrumpido de la Administración para propiciar la investigación innovadora que podría repercutir apreciablemente en la salud de la nación.




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